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Y el ganador del IV Certamen de Poesía es…

Premio IV Certamen de Poesia Asociacion Cultural Caminos

Pone los pelos de punta escuchar esa frase. Y más cuando participa tanta gente y de un nivel tan alto. Dos asociados se han llevado este año los dos primeros premios del IV Certamen de Poesía que organiza la Asociación Cultural Caminos, en colaboración con el Ayuntamiento de Torrejón. Se los han ganado a pulso, por su buen hacer y escribir.

Nuestra más calida enhorabuena a Manolo Madrid, segundo premio (primero por la izquierda en la foto), por este galardón que se suma a la lista de los que ya ha ganado, y a Carolina Olivares, debutante en poesía (junto a Manolo, en la foto), que se llevó el primer premio. ¿Por qué? Pues literalmente, por “nada”:

NADA

Me duele mi propio dolor,
el de los cercanos y conocidos;
incluso –a veces- me duele el martirio que padecen
los que, en algún momento de mi vida, me lo infundieron a mí.

Quisiera dormir para despertar en un mundo sin dolor;
pero cuando me levanto,
el paisaje que veo tras los cristales incoloros
me devuelve un cansancio que me pesa en el alma
como si ésta, estuviera revestida de plomo.

La lluvia da tregua en un instante, y
los rayos de sol, me recuerdan
a mis días de playa en mi tierra natal, Santander.
Y a otros mágicos que conservo
de lugares asiáticos en las Maldivas o Indonesia.

El recuerdo inexistente de un baño de agua fría entre arco iris
es el impulso –que ahora mismo preciso- para echarme a llorar.
Espero que a lo largo de la jornada,
entre nubes y claros; entre lluvias,
pueda bailar sobre la húmeda tierra
cual princesa enamorada que espera desalentada
que su amor, venga pronto a recogerla,
para llevarla volando al país de las hadas.

Mientras, continuaré danzando,
creyendo ingenuamente que estoy despojada
de todos los ropajes que me incordian y molestan.

Mis lágrimas serán las que caigan del cielo;
y mi única esperanza la que me llevará a la salvación.
La salvación la hallaré en el momento que pueda trepar
por el arco iris más grande y alto que vea.
Cuando acabe la escalada finalmente, mi corazón,
tendrá la paz que busca sin descanso.

Arriba, en el meridiano del arco iris,
entre el vértigo, el agua, los rayos de sol y las nubes,
me lanzaré al vacío cual bomba destructora.
Y lo haré con el deseo de estallar
y convertirme en lo que fui y seré: NADA.

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