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David Villegas

David Villegas Cabadas

Foto para página webPuedo revivir el momento exacto en el que el fogonazo de la lectura y,  por ende, de la escritura, me vino a ver. Tenía 13 años, era invierno, y mi hermana (tres años mayor que yo) desistió continuar con la lectura de un libro que abandonó encima de una mesa. Era un libro de pasta dura. Una voz me ordenó que lo cogiera. Así lo hice. Lo abrí por la mitad y me lo llevé a la nariz. Olía a madera. Acaricié sus hojas. Eran ásperas, y gruesas, y de un color amarillo viejo. Y el libro era voluminoso. Más de quinientas páginas. Toda una cuesta arriba para alguien que apenas había leído en su vida. La misma voz me animó a que echase un vistazo a la primera página. Así que, me encerré en mi cuarto, me tumbé sobre la cama, y la leí. Al quinto día me había comido el libro.

Aquella historia, cuyo título ahora es lo de menos, inspiró en mí la necesidad compulsiva de leer. Y así lo hice durante cuatro años. Leía libros hasta las tres de la madrugada, con la lamparilla encendida, hasta que me picaban los ojos y se me caía la frente sobre las letras. Y también comencé a imaginarme mundos, y a crearme mis propias historias; y con dieciséis años, en el verano del 89, finalicé mi primera novela; un manuscrito de más de doscientas páginas. Un ladrillo. Y también, un tesoro. Fue el primer proyecto del que me sentí verdaderamente orgulloso. Muy por encima de los notables y sobresalientes. Porque era un proyecto que había nacido de mí, que nadie me lo había exigido, y que, sin embargo, me tuvo clavado a la silla en una época en la que, lo natural, era estar en la calle con los amigotes descubriendo mundo.

Desde entonces, mi relación con la lectura y escritura fue intermitente. Hubo épocas en las que no toqué un libro, en las que no uní más de tres palabras; y cuando eso ocurría una voz me decía: “¿Pero qué estás haciendo?”.

Las nieblas de Huancabamba

Hace seis años, la voz, definitivamente me sometió, y me embarqué en un viaje que espero, no tenga retorno. En 2010 presenté un cuento a un concurso literario, y quedé finalista. Publicaron el cuento en un libro y el ayuntamiento lo distribuyó de manera gratuita. Esto alimentó aún más mi motivación por escribir. Por llegar a través de mis relatos, a otras personas. En 2012 acabé mi primera novela corta, “Las nieblas de Huancabamba”. La presenté al concurso de Novela Corta de Terror “Ciudad de Utrera” y lo gané. El premio consistía en la publicación y distribución de la novela. La narración, cuenta una historia basada en una vivencia personal en la selva del Perú. En 2013 la Editorial Autores Premiados la sacó a la luz, y un gran sueño, se me cumplió. Así pues, a los 40, ya había plantado un árbol, había escrito y publicado un libro, y mi mujer estaba embarazada de mi hijo Gael. En 2015, he obtenido el primer premio del concurso de narrativa corta Don Manuel, de Moralzarzal (mi pueblo) Imaginaos la alegría que ha supuesto para mí conseguir este premio en el sitio en el que vivo.

En fin. Que la vocecilla no tiene fin. Que deseo continuar escribiendo, y leyendo, y disfrutando de este mundo tan increíble que son los libros.


David Villegas
Editorial Autores Premiados, 2013


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